La escuela primaria es una institución tradicional en el Sistema Educativo argentino. A lo largo de décadas del desarrollo histórico del país, el paso por ella aseguraba para el conjunto de los habitantes una formación compartida.
Se considera la educación general básica como una unidad de sentido formativo, definido por medio de cuatro finalidades:
I. Garantizar el acceso a saberes, prácticas y experiencias culturales relevantes para la realización integral de las personas.
II. Brindar los saberes y las experiencias necesarios para que niños y adolescentes puedan intervenir progresivamente en los asuntos públicos, ejerzan diferentes maneras de participación en una sociedad democrática, y se formen como ciudadanos.
III. Promover el desarrollo de la personalidad, el pensamiento crítico, la solidaridad social y el juicio moral autónomo de los alumnos incrementando su capacidad de conocerse y cambiar, de conocer el mundo e influir en él.
IV. Garantizar el dominio por parte de todos los alumnos de las herramientas necesarias para continuar su aprendizaje más allá de la educación básica